¿Qué docente quiero ser yo? Todo comienza en septiembre de 2001, cuando un rubito despistado entró por primera vez al colegio, por ese entonces era un chico tranquilo, aunque un poco loco, recuerdo a la perfección el primer día de colegio, mi madre vistiéndome y yo al mismo tiempo desvistiéndome; me resistí lo más que pude y casi llego tarde entre lloros, quejas y el continuo agarre en las puertas para no salir de casa. Nunca me había gustado levantarme temprano, cosa que sigue sin agradarme, me fui adaptando poco a poco a los horarios, a la clase, a mis compañeros los que serían y son grandes amigos hoy en día. Mientras pasaba de curso todo se iba complicando (como es lógico), y no es porque no tuviera la capacidad, sino que mi atención era limitada y mi distracción máxima una mezcla digamos no muy buena, aun así, seguí pasando y pasando de curso. Ya en cuarto de primaria aparecería un profesor que me trastocaría los planes, su nombre era Carlos, un hombre mayor, con un buen cora...
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